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¿Cómo
se trabaja con el Método Suzuki?
El Método Suzuki estimula las
habilidades musicales del niño de edad temprana de igual modo que
los padres han estimulado y potenciado su capacidad de habla.
Los puntos
claves del método son:
1. Los
padres son los principales educadores y motivadores del niño.
La figura del padre/madre en este
Método es de vital importancia. Uno de los padres (el que tiene más
disponibilidad de tiempo e ilusión por realizar esta actividad junto
a su hijo) aprende primero a tocar el violín/viola para, por un
lado, comprender mejor la forma de enseñanza, y por otro lado,
poder ayudar a practicar a su hijo en casa dando ejemplo y
motivándole.
Tras haber adquirido cierta base
musical el padre, el niño comienza a asistir a las clases en
sesiones conjuntas. De hecho, los padres asisten a todas las
lecciones del niño (individuales y colectivas) y, su papel es
siempre activo y participativo en ellas (tomar notas, etc.).
Además, crean el ambiente adecuado en
su casa y ayudan a su hijo en la práctica diaria (convirtiéndose en
los “profesores”).
El objetivo es suscitar el interés y
el deseo del niño ya que, el padre/madre actúa como modelo a imitar
y como potenciador de su autoestima.
2. Crear un
entorno adecuado y un hábito de trabajo constante.
Es muy importante que el ambiente que
rodea al niño refuerce el trabajo realizado en clase con el
profesor. Es por ello que el Profesor Suzuki anima al padre, desde
el primer día de clase, a crear un ambiente musical adecuado para su
hijo.
Los padres tienen mucho que ver en
los progresos de su hijo gracias a la dedicación continua y
sistemática: Los niños aprenden a convivir de forma habitual y
continua con la música ya que:
- Empiezan a ver al padre tocar el violín en casa (al principio
de la formación).
- Escuchan, como música ambiental, las piezas del Método Suzuki
y van integrando las melodías.
- Practican en casa con sus padres lo aprendido previamente en
clase y se van acostumbrando a un horario y lugar fijos.
- Disfrutan de la compañía de su padre/madre y de un momento de
atención exclusiva.
- A medida que van madurando y trabajando piezas de más
dificultad, son capaces de concentrarse por más tiempo.
La asistencia a conciertos, la
escucha de mucha música en casa, el visionado de vídeos de grandes
músicos y virtuosos intérpretes, etc., son factores que despiertan
el interés musical del niño.
En este ambiente, que fomenta el
Método Suzuki, cada niño crece progresivamente hacia un encuentro
con su capacidad y sus habilidades y responde en función de los
estímulos que recibe de sus padres y profesor.
3. La
reacción de los padres y Profesor Suzuki: la motivación y el
refuerzo positivo.
Al igual que con el lenguaje, los
esfuerzos del niño para aprender a tocar un instrumento se han de
elogiar y reforzar constantemente. Es muy importante que el niño
perciba una actitud positiva y entusiasta y el apoyo incondicional
de sus padres y Profesor Suzuki. La alegría, el amor y el respeto a
los niños son el mejor premio y aliciente.
4.
Desarrollo de las clases: individuales y de grupo.
El curriculum de nuestro proyecto educativo incluye dos tipos de
clases: las individuales (una vez por semana) y las
colectivas (dos veces al mes).
- En las clases individuales se
trabajan aspectos técnicos básicos necesarios para tocar el
instrumento como: la postura, el equilibrio, la independencia y
coordinación de las dos manos, el movimiento del arco, la colocación
de dedos sobre el violín, etc.
Estas lecciones consolidan las bases
del denominado “Triángulo Suzuki” conformado por el niño, padre o
madre y profesor. El profesor orienta a los padres hacia unos
objetivos comunes partiendo de la situación individual de cada niño.
- En las clases de grupo el niño
aprende a tocar junto a otros niños, reforzando todo lo trabajado en
la clase individual. Esta actividad desarrolla en los niños
habilidades complementarias a las de las clases individuales tales
como: mirar constantemente lo que hace el profesor, escuchar
atentamente lo que tocan los demás niños, seguir el ritmo que marque
el profesor (o pianista), tocar más fuerte o débil según dirija el
profesor (o pianista), etc.
Los niños disfrutan al
compartir la música con otros niños, al mostrar sus logros musicales
en público y al recibir elogios de los demás. Todo esto les anima a
practicar más en casa y a “dar conciertos” a todos sus familiares y
conocidos...
Estas clases de grupo, además,
preparan a los niños para sus futuros conciertos. Aprenden cómo
colocarse y distribuirse en el “escenario” (en filas y con buena
visión), a estar muy atentos al “director”, a escuchar a toda la
“orquesta” (al resto de violinistas, al pianista y demás
instrumentos empleados), a tocar todos juntos al mismo tempo y
coordinados y a “saludar” mientras el público aplaude.
5. La
escucha, la imitación, la repetición y el repaso: ejes del
trabajo.
ESCUCHA:
Los niños escuchan primero la grabación de la pieza a aprender. La
cantan con el nombre de las notas y la van integrando (con
diferentes ejercicios rítmicos) y memorizando antes de comenzar a
tocarla con el instrumento.
IMITACIÓN:
Los niños de 3 y 4 años comienzan a trabajar con su instrumento
imitando al profesor en clase y al padre/madre en casa (reforzando
así su desarrollo sensorial: oído, vista, tacto...).
REPETICIÓN:
El Método de la Lengua Materna guía al niño mediante estímulos
repetidos para desarrollar una capacidad y hacerla propia. El
principio fundamental de esta metodología es: "la integración
mediante la repetición".
REPASO:
Los niños Suzuki están constantemente revisando y refinando las
piezas ya trabajadas, además de las nuevas aprendidas, tanto
escuchándolas como tocándolas.
6. Comienzo
de la lecto-escritura (solfeo):
Todos asumimos con naturalidad que a
los niños no se les enseña formalmente a leer hasta que su capacidad
para hablar ha quedado bien consolidada. De la misma forma, en el
Método Suzuki, los profesores esperamos a que los niños, de 3 años
que comienzan con el instrumento, alcancen la edad apropiada en la
cual su cerebro está preparado (a partir de 6 y 7 años) y un nivel
de destreza básico en el manejo de su instrumento, antes de
enseñarles a leer la música y de unir esta destreza lectora a su
propia interpretación del instrumento.
7. Piezas
del Método Suzuki para violín: repertorio común.
Las piezas del Método Suzuki están
estructuradas en 10 volúmenes (con su respectivo CD musical). Estos
libros abarcan desde los comienzos de un niño de tres años (con
piezas cortas y divertidas que atraen la atención del niño) hasta
los Conciertos en Re M y La M de W. A. Mozart (donde el nivel de
técnica que se precisa para interpretar estos conciertos es muy
alto). Este repertorio común a todos los niños Suzuki favorece la
retención y concentración, además, les motiva para avanzar gracias
al deseo de tocar piezas más avanzadas que “ya tocan los mayores”...
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