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Según la filosofía del Método
Suzuki...¡Todos los niños tienen talento!
Este
lema queda bien demostrado al observar que todos los niños del
mundo aprenden, de forma natural, a hablar su lengua materna
(para lo cual es necesario mucho talento). Vamos a recordar cómo nuestro hijo aprendió a decir sus primeras palabras
“mamá” y “papá”.... y ¡la gran sonrisa que nos iluminó la cara!
¿Cómo aprende un niño a hablar?
Shinichi Suzuki estudió el proceso de aprendizaje de los niños
desde su nacimiento, llamado “aprendizaje de la Lengua Materna”, y
observó una serie de pautas comunes a todos los niños:
1.
Desde que nace, el niño escucha sonidos y reacciona a ellos.
Principalmente, a la voz de su madre, su padre, sus abuelos, etc.
2. De
forma reiterada, los padres estimulan a sus hijos repitiendo
constantemente palabras como: mamá, papá, yaya, etc.
3. A
medida que los niños comienzan a decir las primeras palabras, los
padres reaccionan de forma positiva, alegrándose por los avances de
sus hijos. Les refuerzan positivamente con sonrisas, besos,
caricias...
4. La
práctica y la repetición hace que el niño forme palabras y
las asocie a su significado. Posteriormente, va enlazando palabras
en frases simples y va mejorando su pronunciación (imitando de forma
fiel el ejemplo sonoro de sus seres más cercanos).
5.
Una vez integrado el lenguaje oral, el niño se inicia en la
escritura.
¿Qué conclusiones podemos deducir de
éste proceso de aprendizaje tan
eficaz?
1.
Crear un ambiente (o entorno) adecuado para nuestros hijos influye
notablemente en el desarrollo de sus habilidades latentes.
2.
Los padres somos los principales educadores del niño. Somos los
primeros ejemplos a imitar que observan nuestros hijos y los pilares
emocionales que les animan y alientan en la perseverancia y el afán
de superación.
3. La
escucha y la repetición hace que los niños absorban e integren el
lenguaje de forma natural.
4. La
alegría de los padres motiva y estimula al niño a seguir
esforzándose.
5. La
estimulación temprana es muy importante ya que las capacidades
sensoriales están en pleno desarrollo en este momento y los niños
son como “esponjas”.
6. La
práctica diaria favorece la repetición y el repaso de las cosas ya
aprendidas y su unión con las nuevas.
Al hilo de estas conclusiones... ¿Qué
pasaría si desde pequeños los niños se ven envueltos de sonidos
musicales?
Los
niños que han sido rodeados de un entorno musical desde su primer
día de vida (incluso durante el período de gestación) desarrollan
rápidamente habilidades como: escucha, atención, sensibilidad,
creatividad y memoria.
Viven
esos sonidos musicales de forma natural, con un sentimiento
placentero y reconfortante, ya que, los asocian al entorno
musico-emocional familiar creado por sus padres.
Ésta
era la idea de Shinichi Suzuki... Educar y desarrollar positivamente
a los niños desde el primer día de vida (“desde la edad 0”).
Nuestros profesores siguen esta línea
de pensamiento... Nuestro proyecto educativo contempla:
1-
Proporcionar un entorno sonoro-musical adecuado y potenciador de
las habilidades de los niños desde los 2-3 años, donde:
* El
niño juega con su cuerpo aprendiendo a: mantener el
equilibrio, mirar fijamente a un punto durante un tiempo breve,
cantar las piezas del Método, cantar los ritmos musicales,
diferenciar la mano izquierda de la derecha, etc...
* El
niño experimenta y descubre con su instrumento (violín o
viola). El profesor Suzuki le anima a imitar y repetir diferentes
ritmos y sonidos.
*
El niño disfruta de los elogios y ánimos de sus padres y
Profesor Suzuki cuando realiza un avance (por pequeño que sea).
2-
Orientar a los padres para recrear este ambiente en casa y
reforzar los logros obtenidos en las clases.
Más Información...
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